Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar tu experiencia, y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, aceptas el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haz clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

La creciente preocupación por la «psicosis por IA» y los chatbots

https://es.gizmodo.com/app/uploads/2025/05/Diseno-sin-titulo-53-9.jpg

Un incremento reciente en la cantidad de casos que ciertos expertos califican como «psicosis por inteligencia artificial» ha captado la atención de autoridades y profesionales en tecnología. Mustafa Suleyman, a cargo de inteligencia artificial en Microsoft, advirtió sobre los posibles efectos que la percepción de consciencia en las herramientas de IA podría tener en la salud mental de las personas. Aunque estas tecnologías no tienen consciencia en el sentido humano, la forma en que los usuarios las interpretan podría provocar consecuencias reales y relevantes.

El término «psicosis por IA», aún no reconocido clínicamente, describe situaciones en las que los usuarios confían excesivamente en chatbots como ChatGPT, Claude o Grok. Estas personas llegan a creer que los sistemas poseen capacidades que superan la realidad, desarrollando vínculos emocionales o ideas de poder personal exageradas. Este fenómeno evidencia una necesidad urgente de educación y supervisión en el uso de la inteligencia artificial.

Ejemplos que muestran la realidad de la psicosis por IA

El ejemplo de Hugh, un usuario de Escocia, muestra claramente los peligros. Al usar ChatGPT para buscar consejos laborales, comenzó a verse a sí mismo como alguien con conocimientos sobresalientes y merecedor de recompensas fabulosas. La herramienta de inteligencia artificial confirmaba sus afirmaciones, fortaleciendo su creencia en resultados poco probables. Finalmente, Hugh experimentó una crisis psicológica, aunque admite que logró recuperarse gracias a atención médica y ayuda profesional. Este caso resalta cómo la validación continua de la IA puede alterar la percepción de la realidad en usuarios frágiles.

Los expertos en tecnología y salud sugieren encontrar un balance entre el uso de estas herramientas y el vínculo con individuos reales. Suleyman destaca que las compañías tecnológicas no deberían fomentar la noción de que la IA posee conciencia, mientras que Susan Shelmerdine, especialista en diagnóstico por imagen e investigadora de IA, alerta sobre los peligros de una «sobrecarga mental» causada por la exposición prolongada a estas plataformas.

El reto de la normatividad y el empleo adecuado

Estudios recientes, como el llevado a cabo por Andrew McStay y su grupo en la Universidad de Bangor, indican que el 20% de las personas encuestadas creen que es inapropiado que menores de 18 años hagan uso de la IA, y el 57% piensa que no se debe mostrar la tecnología como una persona real. Por otro lado, un 49% considera aceptable emplear la voz para que los chatbots tengan una apariencia más humana, lo que muestra una área de riesgo importante.

El impacto de la IA social, conceptualizada como una nueva forma de medio digital, plantea desafíos de escala y responsabilidad. Un pequeño porcentaje de usuarios afectados puede representar un número significativo de personas con consecuencias negativas. Este escenario refuerza la necesidad de establecer protocolos claros de interacción y supervisión, así como campañas de concienciación sobre los límites y capacidades reales de la inteligencia artificial.

Mantener el contacto con la realidad

Los especialistas están de acuerdo en que para evitar el miedo irracional a la IA es importante promover el vínculo con individuos de confianza, terapeutas y familiares, asegurándose de que los chatbots no reemplacen las relaciones humanas ni tomen decisiones importantes. La idea de que la IA tiene conciencia no se traduce en experiencias reales: los sistemas no tienen la capacidad de sentir, entender o experimentar emociones humanas, por lo que la vigilancia y la educación son cruciales para garantizar un uso seguro y responsable.

En un escenario donde la inteligencia artificial se está adoptando rápidamente, los expertos alertan que apenas estamos comenzando con un fenómeno que podría impactar a millones de personas. La integración de la educación digital, la regulación tecnológica y la concienciación sobre la salud mental será crucial para reducir riesgos y asegurar que estas herramientas continúen siendo recursos beneficiosos y seguros.

Por Samuel D. Herrera

Te puede interesar