Mié. Feb 21st, 2024

mayor caída de la afiliación en españa

Es la mayor caída de la afiliación en España, que se suma a un revés turístico, a caída de capital extranjero y a pérdida de músculo empresarial

EP

Susana Alcelay

El pulso separatista está pasando factura a Cataluña. Fuga de capital extranjero, pérdida de empresas, malos datos turísticos y ahora pérdida de empleo. Una combinación explosiva que está dejando mella en la economía catalana y que ha permitido a Madrid y su músculo económico convertirse en la locomotora que tira del país.

De forma paralela a que Pedro Sánchez abriera las negociaciones con Junts para cumplir con sus exigencias y poder mantenerse así otros cuatro años en La Moncloa, la estadística de la Seguridad Social recordaba a las autoridades catalanas que el final del verano ha sido nefasto para la región. Si bien todas las autonomías han acusado una destrucción de empleo, ha sido Cataluña, con 60.317 empleos perdidos, la que se ha llevado la peor parte en un verano turístico en el que ha despuntado como la única autonomía que ha perdido ingresos respecto a 2019.

Los datos de turismo de 2023 están siendo récord. Aunque todavía no se ha conseguido alcanzar el número de viajeros de 2019, sí se han superado con creces los ingresos respecto a ese año que fue récord. Pero también en este caso la situación en Cataluña no fue en la misma dirección; el número de turistas cayó casi un 10% desde el año anterior a la pandemia.

Datos preocupantes que se han dado a conocer en un momento en el que los fantasmas del ‘procés’ vuelven a aparecerse en Cataluña y el tejido empresarial empieza a temblar. Inversores de todo el mundo siguen ya muy de cerca las negociaciones de formación de gobierno en un contexto en el que desde 2016 la reducción de la inversión foránea en la región supera los 4.400 millones. Como ya informó ABC, en 2022 la llegada de capital del exterior a Madrid (17.401 millones) superó en más de cuatro veces al captado por Cataluña (3.892 millones).

El movimiento independentista ha sido uno de las barreras de entrada en Cataluña, no solo para atraer el capital extranjero a la región sino también al resto de España. La amenaza separatista ha terminado por convertirse en el mejor repelente del capital inversor.