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Djokovic muestra que es mortal, pero sigue vivo en Nueva York

Fue un partido épico, histórico tanto para Djokovic como para Djere, con quien nadie contaba ni siquiera para arañar al número uno virtual del mundo

Novak Djokovic, en el US Open.

Javier Ansorena

No hay deporte más duro para la cabeza que el tenis. En especial, si tienes delante a alguien como Novak Djokovic. Seguramente Laslo Djere era consciente de ello este viernes por la noche -y madrugada del sábado-, cuando se enfrentó al tenista con más ‘grandes’ de la historia en la tercera ronda del Abierto de EE.UU.

Porque puedes arrancar ganando un set a Djokovic, una gesta cuando el serbio está en plena forma, como ahora en Nueva York. Y puedes incluso repetir la hazaña y quitarle también el segundo set, algo que al serbio solo le ha ocurrido una treintena de veces en una carrera de casi dos décadas. Pero hay que ganarle un tercer set. La lógica puede decir que lo tienes todo a tu favor. Pero todavía hay que ganarle un maldito tercer set a Djokovic. Su exigencia seguirá siendo la misma hasta el último punto. La presión y las dudas crecerán con cada punto o oportunidad fallados. Djere, serbio como Djokovic, no aguantó y permitió la remontada de su compatriota (4-6, 4-6, 6-1, 6-1, 6-3).

Fue un partido épico, histórico tanto para Djokovic como para Djere, con quien nadie contaba ni siquiera para arañar al número uno virtual del mundo. Pero que también mostró que Djokovic, inasequible todo el año, con la excepción de la final en Wimbledon con Carlos Alcaraz, puede ser mortal. De momento, sigue muy vivo y con una fortaleza física y mental que dan miedo.


By Samuel D. Herrera

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