Mié. Abr 24th, 2024

Sistemas de defensa aérea, medios antidrones y más artillería. Este es el nuevo paquete de ayuda militar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido enviar a Kiev en una reunión con el mandatario ucraniano, Volodímir Zelensky.

La presencia del presidente de Ucrania en la cita de líderes europeos en Granada ha sido un secreto hasta última hora por motivos de seguridad. Sin embargo, él mismo ha anunciado este jueves su llegada a la ciudad andaluza a través de un mensaje en X (antes Twitter).

El mismo medio es el que ha usado para ir revelando datos de sus primeros encuentros con mandatarios europeos y algún detalle de las reuniones. El primero ha sido con Sánchez, un encuentro que Zelensky ha calificado de «fructífero».

Y eso es gracias a que ha salido de la reunión con una promesa bajo el brazo, la de un nuevo paquete de ayuda militar desde España que incluya sistemas para defender el cielo ucraniano, capacidades de interceptación de drones y también más artillería.

El Palacio de la Moncloa ha confirmado poco después que el Gobierno quiere «continuar apoyando las capacidades ucranianas para defender sus ciudades, sus infraestructuras energéticas y sus puertos». A lo anunciado por Zelensky, el Gobierno español ha añadido el envío de equipos de desminado.

Se trata de un anuncio que llega en un momento de máxima necesidad para Kiev, con Estados Unidos en el punto de mira después de que su nueva ley temporal de presupuestos no incluya ayudas militares, a lo que se suma la voluntad de un grupo de republicanos de cortarlas definitivamente.

Este paquete de ayuda militar se suma a otros tantos anunciados desde que Rusia iniciase su ofensiva militar en febrero del año pasado, pese a lo que España no entra en los puestos de cabeza en ninguno de los baremos de contribución a la defensa de Ucrania.

España, lejos de los mayores contribuyentes

El último estudio del Kiel Institute for de World Economy sitúa al Gobierno español en el puesto 19 de ayuda a Kiev en una lista de 30 países, fuera de los diez primeros tanto en ayuda militar como económica, y también respecto a su Producto Interior Bruto (PIB).

Todo ello lejos ya del debate político que tiñó el envío de armamento al inicio de la invasión. Primero, el Gobierno se resistió a comprometer su ayuda, y después se empeñó en decir que solo era material defensivo, y en ningún caso ofensivo, para garantizar el derecho de Ucrania a la legítima defensa.