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Tramar el llamado recibido en la pandemia

A raíz de la cuarentena, la escritora Cynthia Edul (autora de La tierra empezaba a arder: Último regreso a Siria) se ocupó de la firma textil familiar, un destino que había rechazado. Ahí nació esta obra.

​Al hablar de sus antepasados sirios, que llegaron a la Argentina y se alojaron en el Hotel de Inmigrantes, que primero fueron vendedores callejeros hasta que lograron tener su propia empresa familiar, Cynthia Edul establece las coordenadas de un destino que ella identifica en el nombre. Que el negocio de su bisabuelo se llame “Edul e hijos” genera un mandato. Ella y su hermana rompen con ese destino al elegir una carrera universitaria; pero en el relato de la dramaturga, no es tan sencillo desentenderse de la tradición.

Por eso, no hay nada que su trama no pueda abarcar. Escribir es el tema y la forma, el dibujo queda en escena y todo aquello que podría pertenecer al orden de las cosas deviene en personaje. Así, un texto ensayístico encierra la posibilidad de convertirse en una escritura dramática. La voz que lee hace del cuerpo de la autora una presencia extrañada. El punto de costura (estrenada en el marco del Club de artes escénicas Paraíso) es una obra que asume una impronta performática en la matriz de una conferencia y que lleva a su autora y protagonista, Cynthia Edul, a una configuración asociativa entre épocas, mitos y biografías.

Desde la telas de la familia se llega a la escritura. Hay una dramaturgia en el hilado, un conocimiento de los materiales y de los modos en que se anudan y se tensan. El saber de esas manos puede irradiar una filosofía y producir metáforas.



Tramar el llamado recibido en la pandemia. El punto de costura. Nota de escenarios Revista Ñ 12-8-23

Una primera impresión podría afirmar que lo que hace El punto de costura es impregnar de erudición ese mundo textil. De este modo se realiza una articulación entre el trabajo manual e intelectual.

Sin embargo, no es exactamente eso lo que ocurre. En esa mesa que forma parte de la disposición escenográfica, Edul une los medios de producción textil y los libros que ama. –la escenografia está a cargo de María Venancio y Nicolás Zuñiga; y es una suerte de laboratorio escénico del que por momentos ella se aleja para seguir leyendo y de ese modo hace de la conferencia performática una instancia donde el conocimiento se enlaza con la confesión–.

En la yuxtaposición de discursos el dato personal, el elemento que podría ubicar a esta obra dentro de la autoficción no se reduce al testimonio o lo confesional. Cuando identifica una matriz que le permite contar la historia de la Argentina en la enumeración de las etapas por las que transitó la industria textil, entendemos que la política nacional podría sintetizarse desde ese punto de vista. El procedimiento de Edul tiene que ver con estos desplazamientos que brindan las condiciones para la identificación.

La familia a veces es el destino. Ella no quiso continuar con el negocio familiar pero en la fatalidad, en la excepcionalidad que instaló la pandemia, tuvo que hacerlo. Seguramente sin esa urgencia, sin ese lugar del deber que la llevó a la soledad del negocio en épocas de confinamiento, no existiría esta obra. Pero también allí Edul supo lo que era sentirse extranjera en un lugar que le pertenecía, y descubrir que podía hacerse cargo de un oficio que ya no practicaba porque había algo de la pregnancia del nombre y de la herencia (que guarda un destello trascendente) que todavía habitaba en ella.

Durante esos días en los que tenía que vender insumos textiles a los hospitales, no tuvo tiempo de leer ni de escribir pero esta obra ya estaba sucediendo mientras ella hablaba con los proveedores y apilaba la ropa blanca. La dramaturgia de El punto de costura habla de la escritura, de los diferentes modos de escribir y de la voluntad que guía la construcción de historias y relatos. Su mirada de escritora permanecía más allá de las tareas cotidianas.

Tramar el llamado recibido en la pandemia. El punto de costura. Nota de escenarios Revista Ñ 12-8-23


Tramar el llamado recibido en la pandemia. El punto de costura. Nota de escenarios Revista Ñ 12-8-23

El punto de costura está narrada desde una arquitectura sonora. La autora comparte la escena con Guillermina Etkin y entre las dos se genera un diálogo que enlaza escrituras diferentes.

La lectura, que aquí se convierte en un recurso teatral, en una estrategia para capturar al espectador desde la información, el conocimiento, la astucia asociativa y las emociones, especialmente aquellas ligadas a la evocación, es además un ritmo, una musicalidad, un dispositivo que activa imágenes. La música se acopla para sumar una sensorialidad más imprecisa, un punto de apertura para que la palabra no funcione como totalidad, no sea concluyente. Cynthia Edul se ocupa de dejar espacios en su escritura para que el drama suceda, para que esa trama nunca se termine.

Cynthia Edul
Foto: Martín Bonetto


Cynthia Edul
Foto: Martín Bonetto

La palabra es la que alude a la materialidad de las texturas mucho más que la contundencia de las telas. El juego es intercambiable. Así como ella supo ser escritora mientras se desempeñaba en el trabajo familiar, también puede coser mientras lee y escribe.

El punto de costura Horario: sábado 19 y el domingo 20 de agosto Lugar: ArtHaus, Bartolomé Mitre 434.                        ​Desde octubre: El galpón de Guevara, Guevara 326  

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