Mié. Abr 24th, 2024

Matan cada año a más de 20 millones de personas a nivel global, lo que las convierte en «el mayor asesino mundial». Así define la Sociedad Interamericana del Corazón (SIAC) a las enfermedades cardiovasculares (ECV), que en Argentina causan 300 muertes al día.

¿El objetivo? Detenerlas. «El 80% de las muertes prematuras se pueden prevenir», destaca la SIAC, en vísperas del Día Mundial del Corazón, que se conmemora el 29 de septiembre.

La clave está en que más de la mitad de los casos de enfermedad cardiovascular pueden atribuirse a cinco factores de riesgo modificables, según concluyó un estudio del Consorcio Mundial de Riesgo Cardiovascular publicado en New England Journal of Medicine (NEJM).

Modificables es la palabra clave. Es decir que, evitando o controlando esos cinco factores, se reducen significativamente las chances de quedar en la mira del «asesino». ¿Cómo? Con un puñado de medidas que no solo se asocian a beneficios para el corazón, sino también para el cerebro y la salud en general.

¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

El primer paso es identificar al objetivo a detener: las enfermedades cardiovasculares.

«Son las condiciones que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos y los ejemplos más típicos son el infarto agudo de miocardio, los accidentes cerebrovasculares (ACV), las enfermedades de la aorta, la insuficiencia cardíaca que, en conjunto, producen una muerte cada 17 segundos a nivel mundial», precisó en una reunión virtual con periodistas Gerardo Zapata, presidente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

Controlar la presión, clave para prevenir las ECV. Foto Shutterstock.

Las ECV son la principal causa de muerte en Argentina, producen uno de cada cuatro fallecimientos en el país. De ese grupo, la insuficiencia cardíaca, la cardiopatía isquémica (el infarto es su manifestación más grave) y el ACV son las que más muertes provocaron en 2021, según el último Anuario de Estadísticas Vitales, elaborado por el Ministerio de Salud.

«Lo destacable es que hay una serie de factores de riesgo que se asocian a estas enfermedades cardiovasculares que son modificables y que tienen una relación causal muy directa con esta enfermedad», subrayó Zapata.

Hace casi 20 años, el estudio INTERHEART («un estudio muy tradicional, que siempre nombramos los cardiólogos») evaluó el efecto de los factores de riesgo potencialmente modificables asociados con el infarto de miocardio en 52 países.

Ese trabajo había hallado que fumar y tener colesterol elevado multiplicaba por tres el riesgo de desarrollar ECV. Los factores psicosociales (estrés, depresión, estados de ansiedad) y la diabetes tipo 2 lo aumentaban 2,5 veces, mientras que la la hipertensión y la obesidad abdominal duplicaban las chances.

La alimentación saludable, pilar de la prevención. Foto Shutterstock.La alimentación saludable, pilar de la prevención. Foto Shutterstock.

Más acá en el tiempo, en el último Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) -realizado en agosto, en Amsterdam- se presentaron los resultados de un nuevo estudio, que muestra el peso que tienen esos factores en la incidencia de enfermedad cardiovascular.

El trabajo, que analizó estudios que reunieron datos de 1.5 millón de participantes de 34 países (incluido Argentina), con una edad media de 55 años, concluyó que la combinación de cinco factores de riesgo combinados a 10 años fueron responsables del 57,2% de los casos de enfermedad cardiovascular en mujeres y del 52,6% en hombres, y de alrededor de una de cada cinco muertes.

¿Cuáles son esos cinco grandes factores de riesgo?

La hipertensión arterial, el tabaquismo, el colesterol LDL elevado, la diabetes tipo 2 y la obesidad, halló el trabajo del Consorcio Mundial de Riesgo Cardiovascular.

«En 1990, la hipertensión ocupaba el séptimo lugar entre los factores de riesgo global. En 2019 pasó al primer puesto», subrayó Claudio Majul, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). E instó «a trabajar para bajar estas cifras».

Evitar el sedentarismo, clave. Foto Shutterstock.Evitar el sedentarismo, clave. Foto Shutterstock.

Es que el «diagnóstico» de la población argentina no ofrece un panorama alentador. Según los resultados de diversos estudios epidemiológicos, incluida la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018):

  • más de uno de cada tres adultos vive con presión arterial alta (hipertensión), pero el 40% de ellos no lo sabe y, entre quienes sí tienen diagnóstico, más de la mitad está tratado, pero no bien controlado;
  • el 30% tiene colesterol alto;
  • y casi 7 de cada 7 de cada 10 están excedidos de peso (la mitad de ellos tiene sobrepeso).

Factores de riesgo emergentes y determinantes sociales

Fuera de esos viejos conocidos, hay otras condiciones que incrementan el riesgo y que recién empiezan a tomarse en cuenta. Entre ellas, se cuentan la contaminación ambiental, las alteraciones en el sueño, las ciudades sin espacios verdes, la falta de descanso apropiado en el trabajo y la falta de actividades recreativas.

«Se consideran factores de riesgo emergentes, porque hace unos años no hablábamos de de estas cosas«, comentó Zapata. Y la posibilidad de intervenir sobre ellos a nivel individual es más variable.

«Y los determinantes sociales también son muy importantes», sumó Majul. «El índice de desarrollo de los países y el nivel educativo influyen directamente sobre la esperanza de vida y la salud. El nivel económico es un factor de riesgo en gran medida no reconcido para la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares.»

Conocé tu corazón. Usá tu corazón

«Sabemos poco sobre la salud del corazón y las políticas públicas son deficientes o inexistentes. Buscamos derribar las barreras y capacitar a las personas para que asuman el control de su propio bienestar», destacó la FMC el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora el 29 de septiembre.

El lema elegido por la federación mundial (en la que están nucleadas la SIAC y las argentinas SAC y FAC) es «Conocé tu corazón. Usá tu corazón».

Si realizamos pequeños cambios en nuestro estilo de vida, como en nuestra alimentación, consumo de bebidas, actividad física y manejo del estrés, podremos mejorar el control de nuestra salud cardíaca y superar las ECV, destacan las sociedades médicas.

«Las 8 reglas de la vida» (Life’s Essential 8), elaboradas por la Asocación Americana del Corazón (AHA, por las siglas en inglés) ofrece una brújula en ese sentido. Los ocho componentes esenciales para cuidar la salud del corazón y el cerebro son:

. Dieta.

Los consejos de la AHA son: apuntá a un patrón general de alimentación saludable que incluya alimentos integrales, muchas frutas y verduras, proteínas animales magras (aves sin piel, pescado y mariscos), frutos secos, lácteos bajos en grasa, semillas y cocinar con aceites no tropicales como el de oliva y canola. Limitá las bebidas azucaradas, el alcohol (si no tomás, no empieces), el sodio, las carnes rojas y procesadas.

Dietas recomendadas por la AHA que cumplen con esas recomendaciones son la DASH y la dieta mediterránea.

. Actividad física

Los adultos deben realizar 2 horas y media de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa a la semana. Los niños, 60 minutos todos los días, incluidos juegos y actividades estructuradas.

. No fumar

En el plazo de un año después de dejar de fumar, el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca se reduce a la mitad. El tabaquismo es la principal causa de muerte evitable y está relacionada con un tercio de todas las muertes por enfermedades del corazón y al 90% de los cánceres de pulmón.

. Duración del sueño

La duración del sueño está asociada con la salud cardiovascular. La mayoría de los adultos necesitan de 7 a 9 horas de sueño cada noche. Los niños necesitan más: de 10 a 16 horas para niños de 5 años o menos (incluidas las siestas); 9 a 12 horas entre los 6 y los 12 años; y de 8 a 10 horas para las edades de 13 a 18 años.

. Mantener un peso saludable

El IMC de 18,5 a 24,9 se asocia con los niveles más altos de salud cardiovascular.

. Medir y controlar los niveles de colesterol

Para mantener los niveles de colesterol bajo control aconsejan cumplir con las pautas de alimentación saludable, hacer actividad física, no fumar y tomar medicación en caso de que el médico la prescriba.

. Monitorear los niveles de azúcar en sangre

Con el tiempo, los niveles altos de azúcar en la sangre pueden dañar el corazón, los riñones, los ojos y los nervios.

. Controlar la presión arterial

En Argentina, se considera hipertensión a partir de 140/90 mmHg o 14/9.

Adoptar ese conjunto de medidas contribuye a evitar o retrasar la aparición de las enfermedades cardiovasculares, lo que se conoce como prevención primaria.

Mientras que la secundaria apunta a detectar en forma precoz, tratar y controlar (con hábitos saludables, medicamentos, procedimientos quirúrgicos) las patologías para enlentecer o frenar su progresión, así como reducir el riesgo de nuevos episodios cardiovasculares en personas que ya superaron uno (un infarto, por ejemplo).

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